2 junio, 2022

Tips para evitar la ansiedad por la comida

Independientemente de la edad, tanto niños como adultos, son muchas las personas que a menudo sufren la necesidad de comer por impulso, sin ningún tipo de moderación o control, y cuyas causas son, principalmente, psicológicas

Este tipo de ansiedad se define por la acción de comer de forma impulsiva y descontrolada. No responde a patrones y puede surgir a cualquier hora del día, incluso a mitad de la noche. La persona que sufre este brote no tiene hambre y suele realizar esta acción como vía de escape a otros problemas. Es también conocido como hambre emocional y afecta a un creciente número de personas en España, teniendo efectos en el punto emocional de la persona.

Causas de la ansiedad por la comida

Por un lado están los motivos emocionales como la baja autoestima o la dificultad para gestionar las emociones. Son síntomas que algunas personas tratan de solventar rápidamente a través de la ingesta de descontrolada de comida. Se produce un vacío en el interior de la persona y ella trata de cubrirlo con los alimentos.

Por el otro lado en las causas del hambre emocional, está la gestión de la propia comida. Las dietas muy severas generan situaciones estrictas de auto control, que resultan complicadas de mantener en el tiempo. El resultado puede ser contraproducente, ya que un momento de debilidad puede desembocar en un atracón de aquellos productos que han sido restringidos previamente.

Ver la comida como una fuente de bienestar es otra de las causas que se suman a la lista. Lla función de los alimentos es proporcionar las energías adecuadas para vivir, pero si el comer comienza a asumirse como una causa de satisfacción o recompensa, pueden producirse momentos de descontrol. 

Comida saludable

Cómo evitar la ansiedad por la comida

La mejor respuesta: deporte, dieta y técnicas de control emocional.

Las técnicas para evitar la ansiedad por la comida incluyen tanto el aspecto emocional como el físico. Respecto a este último punto, es muy importante el descanso y esto se traduce en dormir las horas necesarias y en buenas condiciones. Un buen descanso genera bienestar y previene los trastornos alimenticios.

La práctica habitual de ejercicio físico también reduce esta ansiedad, ya que supone una relajación de la tensión acumulada y el recurso a la comida como solución para el estrés desaparece. 

Los deportes de larga duración ayudan a este objetivo, pues destinar más horas a la práctica de la actividad deportiva supone menos tiempo para pensar en la comida de manera compulsiva. Entrenar en sala, una clase de bike o deportes de equipo como el club de nadadores de GO fit, que fomentan la socialización, pueden ser  grandes aliados para trabajar este tipo de ansiedad.
La dieta también juega un papel importante en esta situación, pues ciertos alimentos pueden contribuir a aliviar esa sensación de comer de manera impulsiva. Si hace poco que has comido y sientes hambre, beber agua o tomar infusiones, que además son saciantes, pueden servir de gran ayuda para diferenciar el hambre real del emocional.

La ingesta de proteínas y fibra, consumir menos azúcar o tratar de comer despacio son algunas de las acciones que también ayudarán a minimizar la necesidad de comer por impulso. También influirá, el hecho de seguir una dieta equilibrada y que incluya todos los alimentos de la conocida pirámide alimenticia. Para ello, nuestro artículo Plan de comidas semanal para principiantes, puede servirte de guía.

Como resulta evidente, las emociones personales tienen gran repercusión en esa ansiedad por comer, y serán clave para conseguir evitarla. Realizar técnicas de relajación como meditación o yoga, contrarresta la tensión y evitan los impulsos; al igual que un cambio en la percepción de las emociones negativas. Estas acciones son muy positivas para todos los aspectos psicológicos del cuerpo humano.

Relajación contra la ansiedad por la comida

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