12 agosto, 2022

¿Por qué en verano tengo menos hambre?

El verano es un momento del año diferente a todos los demás. Es, junto con la Navidad, la época vacacional por excelencia. Y eso, unido a las horas diarias de luz, influye en nuestro organismo. El verano nos provoca cambios, incluso, aunque no estemos de vacaciones.

Uno de los cambios que notamos en estos meses es que solemos tener menos hambre que el resto del año, pero ¿a qué se debe esto?

Por qué tenemos menos hambre en verano

Termogénesis

El principal motivo por el que sentimos menos hambre en verano es a causa del calor. Durante los meses de más frío, nuestro cuerpo necesita entrar en calor y eso lo consigue consumiendo más calorías, comidas más calientes y calóricas; sin embargo, cuando llega el verano debemos convivir con las altas temperaturas y nuestro cuerpo trabaja para que podamos mantener una temperatura corporal idónea. Al ingerir más calorías, estamos haciendo trabajar más nuestro organismo y generando más calor.

Además, nuestro cuerpo se refrigera a través de la sangre. En verano, necesitamos una mayor cantidad de sangre que circule por debajo de nuestra piel para que refresque nuestro organismo. Esto afecta directamente a la digestión, ya que tendremos menos sangre disponible en el estómago para procesar los alimentos que hemos ingerido. Por eso se recomienda no tomar comidas pesadas durante el verano. Este proceso según el cual se regula la temperatura del cuerpo recibe el nombre de termogénesis.

Ingesta de líquidos

Otra de las razones que contribuyen a que sientas menos apetito en verano es por la ingesta de líquidos. Cuando aprieta el calor necesitamos tomar bebidas frías que nos ayuden a regular la temperatura corporal, de modo que durante el verano tendemos a beber mucho más líquido que durante el resto del año. Pues bien, todo lo que bebemos contribuye a que notemos una sensación de saciedad que hace que no tengamos tanta hambre.

Cambios en los hábitos

El verano es una época del año en la que nos permitimos unas licencias que durante el resto de meses no nos toleramos. Esta relajación en las costumbres se acentúa mucho más cuando estamos de vacaciones, momento en el que rompemos por completo con la rutina. Este descontrol en los hábitos, en cierto modo, trae loco a nuestro organismo y una de las reacciones puede llegar a ser la de sentir menos apetito.

Mejor control de la ansiedad

El estrés y las emociones descontroladas pueden empujarnos a comer de manera compulsiva y a hacerlo, además, con comida llena de grasas saturadas, azúcares y completamente vacíos de nutrientes.

Las vacaciones de verano son una ocasión ideal para desconectar del frenesí del día a día, de la marabunta del mundo laboral, de las obligaciones constantes. Y eso nos ayuda a sentirnos más relajados, más felices, menos apurados. Esa recuperación anímica es la que hace posible que, por lo menos, dejemos de ingerir toda la comida que tomábamos no por hambre, sino por ansiedad.

Consejos para pasar mejor el verano

Aquí van una serie de consejos que te van a ayudar a tener un mejor verano.

Bebe mucho líquido

Beber agua es esencial para nuestra vida. El agua es fundamental para que nuestro organismo funcione correctamente. La comida es la gasolina que nos da energía y el agua es el lubricante que permite que las piezas de la maquinaria estén engrasadas y funcionando a la perfección.

Evita practicar deporte durante las horas centrales del día

El deporte está recomendando para tener una vida sana. El verano y las altas temperaturas no pueden ser una excusa para dejar de hacer deporte. En primer lugar, puedes seguir practicando el deporte que suele hacer, solo necesitarás evitar las horas centrales del día en las que la práctica deportiva puede llevarte a sufrir un golpe de calor. Así que empieza a salir a correr, hacer estiramientos, yoga, etc. a primera hora del día o cuando empiece a caer el sol. En estos momentos las temperaturas serán más suaves y más indicadas para hacer deporte.

Otra opción es practicar deportes acuáticos. Cuando estés en remojo, el calor no será un problema. La natación, nuestras actividades AQUA… Son opciones ideales para hacer deporte y disfrutar del agua a partes iguales.

Alimentos y comidas recomendados para el verano

Si el deporte es uno de los pilares en los que se asienta una vida sana, la alimentación es el principal apoyo.

En verano se recomienda evitar las comidas grasientas y pesadas. En su lugar puedes optar por alimentos frescos, ricos en fibra y en agua. En este sentido, las frutas son las reinas del verano: sanas, refrescantes y dulces.

Las ensaladas son también una buena alternativa. Las verduras de hoja verde y los tomates te van a ayudar a pasar un verano menos caluroso y mucho más saludable.

¿Significa eso que no podemos tomar alimentos como los helados? En absoluto, se trata de buscar el equilibrio y llevar una dieta basada en alimentos que te aporten nutrientes, existen miles de recetas de helados saludables con las que podrás darte un capricho. Comiendo equilibrado, podrás disfrutar del verano de todas las formas posibles y sin renunciar a nada.

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