5 diciembre, 2022

Técnicas de Control de la Activación en el deporte

¿Has oído hablar del nivel de activación en el deporte? ¿Buscas cómo alcanzar tu propia activación? Esta teoría de aplicación práctica explica por qué ciertas variables psicológicas influyen en el rendimiento y cómo estas determinan diferencias individuales. Así, rutina y actividad física pueden ser las mismas para un equipo pero estas no generan el mismo umbral. Conoce en qué se basan las técnicas de activación deportiva y cómo poder llevar a cabo un control de las mismas.      

Qué es la activación en el deporte

La ciencia lo demuestra con evidencias irrefutables: estabilidad mental y desempeño son inseparables. Como disciplina científica, la Psicología ha dado respuesta a cómo los procesos cognitivos y emocionales tienen un impacto directo en nuestra respuesta fisiológica. Pero, ¿qué es la activación? En el ámbito deportivo, el nivel de activación es un paradigma psicológico que explica cómo ciertas variables influyen en los resultados y mejoran la competitividad.

descubre cómo activar tu cuerpo antes de un entrenamiento

En efecto, el nivel de activación en el deporte está incluido en la mayor parte de los programas de entrenamiento, especialmente en los de alta competición. Las variables incluidas en esta teoríason procesos mentales y conductas que explican y ayudan a mejorar el desempeño tanto en el deporte como en todas las esferas humanas. Su práctica activa correlaciona positivamente con el rendimiento y un mejor manejo de los pensamientos y emociones negativas. En definitiva, el nivel de activación en el deporte muestra la relación entre fracaso y sentimientos como la ansiedad o la impotencia.

Las variables que impactan en el rendimiento deportivo [enlazar a post de mejora de rendimiento]son: motivación, estrés, autoconfianza, atención y arousal o nivel de activación propiamente dicho. El arousal o nivel de activación cortical es la respuesta del organismo ante cualquier situación en 3 niveles:

  • Activación fisiológica: pulso cardiaco, respiración, tensión muscular, etc.
  • Activación conductual: moverse, quedarse paralizado, gritar, etc.
  • Activación psicológica o mental: pensamientos, emociones, atención, etc.

Técnicas de control de activación

El nivel de activación en el deporte se explica en un continuo. Este va desde la mínima activación como el sueño profundo a los niveles máximos, como la alerta. ¿Cuál es el nivel óptimo de desempeño?

En cada persona el nivel de activación en el deporte será diferente. Para conocerlo, se pueden diseñar autorregistros en los que se evalúan, del 1 al 10, el nivel de arousal, el rendimiento o los síntomas de activación. Ahora bien, nuestro cerebro siempre trabaja por detectar amenazas, lo cual produce demasiada activación. Esta se mide mediante respuestas fisiológicas activadas en origen por pensamientos y emociones negativas. Entre estas respuestas se encuentran el aumento excesivo de la tensión muscular, tan perjudicial para el rendimiento tanto como la respiración irregular, rápida y poco profunda.

Cada vez es más frecuente que los atletas de élite incorporen alguna técnica de relajación en su entrenamiento. Mediante este tipo de estrategias se adquiere una mayor autoconciencia de las 3 dimensiones que componen el nivel de activación, la fisiológica, mental y conductual. El mindfulness es una de ellas, potenciadora del momento presente y de la relajación por medio de la respiración. Otros deportistas prefieren el yoga por integrar mente, espiritualidad y trabajo corporal. Los hipopresivos también tienen efectos positivos en el control respiratorio, vascular y metabólico.

Cómo funciona el nivel de activación en el deporte

Es importante conocer que el rendimiento aumenta con el nivel de activación pero ambas no son proporcionales. Es decir, el rendimiento no es una función directa del nivel de activación en el deporte. Estos valores se explican por la llamada Ley de la U invertida o de Yerkes y Dodson.  La representación en parábola muestra que tanto por encima como por debajo de un punto óptimo, el rendimiento decae. Esto no tiene por qué ser negativo en sí, porque conocer cómo es nuestro nivel de activación por exceso o por defecto nos hace movilizar nuestros recursos.